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Hasta el 28 de mayo, 2010
José Gutiérrez ha trabajado como fotógrafo de arquitectura, publicidad y modas. Ha incursionado en lo que ahora suele calificarse como fotografía de “productos”. Y en general tiende a un tipo de representación especializada en el realce de los objetos, los sujetos y los espacios fotografiados. Por medio de la luz, el color o el diseño, las fotos de José Gutiérrez inevitablemente mostrarán una realidad atractiva, seductora y con un aire de glamorosa artificialidad. Digo esto y ya estoy pensando en la excepción: las fotografías documentales que Gutiérrez ha trabajado en los espacios públicos. Esas son fotos que nacen del interés por los sujetos reales que participan de las dinámicas urbanas, gente de la calle, personajes anónimos, no necesariamente atractivos, aun cuando el fotógrafo logre (y parece parte de su vocación) “embellecer” las situaciones, los espacios y los gestos, por más humildes que sean. Las fotos de la serie Tren urbano pueden colocarse en el punto medio entre una racionalidad que se define en el diseño (geometrías, simetrías, líneas precisas, áreas complementarias, composiciones equilibradas) y una atracción, que parece básicamente afectiva, por esos espacios urbanos, señalados por el uso, el tránsito y la presencia cotidiana de la gente. Todo esto, con un detalle significativo: los espacios aparecen vacíos. Aunque la soledad de esos lugares no deja de ser simbólica (ya se sabe, la ausencia es vivida en estos casos como una especie de presencia) sin embargo, tiendo a entender ese vacío como una necesidad para la construcción formal de la foto, más que como una condición para la construcción de su significado. Creo que solamente en el espacio vacío podía el fotógrafo concentrarse en el sistema de formas, casi abstractas, que configura esas imágenes de la arquitectura como monumento y como lugar casi absoluto. Y estoy seguro de que la presencia humana sería contradictoria con esa búsqueda de totalidad que se sugiere en los fragmentos que nos ofrece ahora José Gutiérrez. Esa búsqueda de totalidad y de singularidad pudiera ser una de las claves para entender la filiación de este autor con una iconografía que en mucho tiene que ver con la sensualidad y la materialidad de las cosas.
Por Juan Antonio Molina México, D.F., 11 de mayo, 2010 

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